viernes, 24 de abril de 2015

Importante. No olvidar.

Incluso en el más profundo descreimiento hay cosas sagradas, intocables. Hay que ser inflexible con ellas.

No olvidar el listón. Está ahí por alguna razón. Que tocarlo signifique subirlo, en todo caso.

Saber renunciar a tiempo. Reconocer el momento, lo cual es todavía más difícil.

Apreciar la lealtad, la generosidad, la nobleza en los demás. Y practicarlas.

No medir, en la medida de lo posible, los sacrificios. Lo que haces (lo que das), más que en los demás, repercute en ti.

Tolerar cierto grado de desamparo. Aprender a convivir con él. Como por si acaso.

El fútbol como opio es bien. La politoxicomanía vale.

Escribir siempre. Escribir bien. Leer más y mejor. El despilfarro en libros no existe.

Los detalles. Tener detalles. Ser cuidadoso con ellos. Estar atento a.

De perdidos al río; de cabeza. Hay cosas que importan y cosas que no. Ir un martes cansado al trabajo no debería ser una de ellas.

La música lo cambia todo.

Poder con la incertidumbre. Porque no hay otra. Poder como sea.

Siempre una llamada de menos, cuando se merece una más. Imperdonable.

Hay que ver cosas. Hay que aprender cosas. Viajando, por ejemplo.

Last but not least: si conduces un Ferrari, tienes que estar a la altura. Si no estás a la altura tal vez lleves otra cosa.

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