Decía.
Que todo esto, este vivir al límite, este perder los
papeles, este estar tan desbordado, este morirse de sueño, de escalofríos o de
risa, es soportable gracias a las canciones. Si no de qué.
Decía.
Que ahí están, y además parece que no hay forma de
largarlas.
Benditas sean.
..................................
Eh, fenómeno celeste, yo tuve la oportunidad.
Ya sabes: querer lo que te hace daño, tío.
Que a ratos me escapo de puntillas.
Por más que camine en círculos.
Y eso que no te echo de menos.
Yo, que algún rato maté por volver a arder.
Porque al final…
Maldita dulzura mediante.
Y yé tan intenso...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario